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Agonía y Muerte

hospitalEl viernes 23 de septiembre de 1910, producido el accidente en la aproximación final para el aterrizaje, después de haber vencido a los Alpes, Chávez es rescatado de entre los restos del Bleriot, que yacían en el campo de Domodossola. En ese mismo lugar es sometido a la primera revisión médica en donde se le dan los primeros auxilios, para luego ser acomodado en un vehículo y llevado con mucho cuidado al Hospital de San Biaggio en la ciudad de Domodossola. Durante el traslado es acompañado por los doctores Giuseppe Borgnis, Pasini Di Alfonsine, Rodolfo Attilio y Luigi Squarcia. Al llegar al hospital, es recibido por el director del mismo, el doctor Alfonso Veggia quien dispone para que sea llevado a la sala de operaciones para que el equipo de médicos realice la revisión exhaustiva del herido y efectúen las curaciones y suturas de las heridas visible y también proceda a la inmovilización de los miembros inferiores afectados.

Cuando Chávez se encontraba en la sala de operaciones para la revisión médica llegaron sus amigos Joseph Christiaens y el periodista italiano Luigi Barzini, corresponsal del diario de Milán “Corriere Della Sera”, quien también se convierte en el biógrafo de Jorge Chávez, y describe esta escena de la siguiente manera:

“Parece un cadáver, el traje en desorden y ensangrentado, la cabeza oscilando, la cara palida y los ojos cerrados, su boca estaba tumefacta y sucia de sangre, un guante desgarrado se ha quedado sobre su pecho, tiene la pierna izquierda fajada sobre el pantalón y encerrada entre dos listones de madera. En la sala de operaciones, los médicos en mandil blanco lo desnudan con sumo cuidado, le cortan los vestidos y los zapatos por pedazos a fin de evitarle mas dolores.”
“El herido repite las palabras: “Despacio, despacio por favor”, con un acento que desgarra el corazón. Nos acercamos a él, nos reconoce y nos hace una seña de desaliento con la cabeza. Es entonces cuando se procede a la reducción de las fracturas.”

Por su parte el doctor Veggia, director del hospital, refiere lo que figura en la historia clínica de Jorge Chávez correspondiente al día Viernes 23 de setiembre:

“Jorge Chávez, joven de 24 años (en realidad tenía 23 años 3 meses y días), apuesto, de musculatura muy desarrollada y bien proporcionado, después de su emocionante travesía de los Alpes cumplida en 39 minutos (en realidad fue en 45 minutos de acuerdo a los registros de los Comisarios), cayó a tres kilómetros al sur de Domodossola, bajo el peso de su monoplano Bleriot, sufriendo diversas lesiones, las más graves estaban en los miembros inferiores y estas eran: Fractura del femur izquierdo entre el tercio medio y el tercio inferior; fractura conminuta del tercio medio de pierna izquierda; y fractura de la pierna derecha en el tercio inferior, complicada con una herida lineal de seis centímetros de largo y que se encontraba sobre la cara externa, de la que manaba sangre mezclada con gotitas de grasa medular producidas ciertamente como causas directas, o sea, por el peso de las partes del monoplano debajo del cual fue encontrado después de la caída. Además de esto, contusiones y erosiones en la cara y pequeñas laceraciones: una en el labio superior y otra sobre el arco supraciliar izquierdo. Al momento de la hospitalización había una taquicardia de más o menos 120 pulsaciones por minuto. Reducídas las fracturas y practicados los vendajes inmovilizantes, curadas y suturadas las heridas, yo y los médicos presentes, procedímos a un exámen semiológico de lo más prolijo para ver si se encontraban lesiones viscerales, con resultado negativo. Los sonidos cardíacos frecuentes, pero regulares, sin arritmia. Se constató palidez en la piel y ligero tono cianótico de las uñas y de las mucosas visibles, lo que se podría explicar por la rapidez del vuelo, velocidad de cerca de cien kilómetros por hora. Se le ha administrado inyecciones de Aceite Alcanforado al 25% en dos centímetros cúbicos. Se le ha dado por la boca un Tónico Cardíaco que es Tintura de Digital y Licor Anodino de Hoffman y se le ha transportado a su cuarto bien aireado, donde se le ha preparado una cama bien calentada.”

Sábado 24 de septiembre de 1910 - La história clínica para éste día registró lo siguiente:

“A las 07:00 horas: Temperatura normal, pulso se mantuvo en 100 y la respiración disminuyó a 20 por minuto. En la tarde la temperatura fue de 37.6 grados C, el pulso nuevamente subió a 120 y la respiración a 24 por minuto. Al terminar el día 24, la temperatura fue de 37.4 grados C, pero el pulso comenzó a elevarse a 128 y las respiraciones a 28 por minuto. Durante el curso del día, el paciente recibió Aceite Alcanforado, Infusión de Digital y además pequeñas dósis de Morfina. La noche fué mala, casi de insomnio. Se observaron contracciones de los tendones, el paciente divagaba y cuando se dormía, despertaba sobresaltado. La orina durante el día fue escasa, tenía una densidad de 1,040, era muy cargada y presentaba trazas de albúmina. No hubo evacuación intestinal.”

En este día, Chávez recibió a sus amigos Arthur Duray, Luigi Barzini, corresponsal especial del diario “Corriere Della Sera”, de Milán y Joseph Christiaens a quienes narró el vuelo de Briga en Suiza a Domodossola en Italia, que se ha descrito en el "Diálogo con Jorge Chávez en el Hospital de San Biaggio" que se incluyó en el Capítulo anterior.

Luego recibió también a los corresponsales de los diarios franceses “Le Temps” y “Le Journal”, ambos de París.
El mismo 24 en la tarde, Chávez recibió una carta enviada por su amigo, el aviador y constructor de aviones Louis Bleriot, pionero de la aviación y reconocido por su proeza de ser el primer hombre en cruzar el Canal de la Mancha en un aeroplano.

En la noche a las 20:00 horas llegó de Milán el profesor Antonio Carle, con su asistente el doctor Giulio Massobrio, quienes inmediatamente se presentaron al hospital. Ellos, acompañados del doctor Veggia y del doctor Borgnis, examinaron al enfermo y se planteó la posibilidad de "Embolia Grasosa”, en vista de los múltiples focos de fracturas que presentaba Chávez en ambas piernas.

Domingo 25 de septiembre de 1910 - La historia clínica para éste día registró lo siguiente:

“A las 06:00 horas, la temperatura fue de 37.6 grados C, pulso de 120 y las respiraciones de 32 por minuto. El profesor Carle volvió a examinar al herido con gran detenimiento. Abrió los aparatos ortopédicos que fijaban las fracturas y dictó a su asistente el siguiente telegrama para ser dirigido a la Presidencia del Comité de Aviadores de Milán: Visitado Chávez anoche y esta mañana. Condiciones generales, si bien discretas, suscitan algunas preocupaciones causa de debilidad e irregularidad función cardíaca. Exámen no revela apreciables lesiones viscerales internas. Tres fracturas de los miembros inferiores, actualmente bien contenidas por vendajes provisorios. Podrá sanar con buena funcionalidad, previa curación oportuna de resolver fenómenos generales". Firmado: Carle.”

“En la tarde de ese día, la temperatura había subido a 38 grados C, el pulso fue de 132 y las respiraciones continuaron haciéndose cada vez más aceleradas, leyéndose en la carta clínica 35 por minuto. Durante el curso del día se repitieron las inyecciones de Aceite Alcanforado e Infusión de Digital. Se le permitió alimentación en pequeñas cantidades: leche, café y Champagne. No tuvo evacuación intestinal, por ese motivo se le administró una pequeña dosis de Aguardiente Alemán. La noche fue de insomnio, mostrándose agitado. Todas las heridas, incluídas las de la pierna, dan muestras de cicatrización de primera intención.”

En este día se le permitió seguir recibiendo alguna visitas, entre ellas la del Presidente del Comité de Aviadores, quien quiso comunicarle personalmente la decisión de entregarle un premio especial de 50,000 liras y una medalla de oro conmemorativa de su hazaña. También pudo recibir a camaradas aviadores, entre los cuales se encontraba nada menos que su compatriota, el aviador peruano Juan Bielovucic Cavalié.

Lunes 26 de septiembre de 1910 - La história clínica  para este día registró lo siguiente:

“En la mañana la temperatura fue de 37.6 grados C, el pulso, que continuó elevándose, fue de 140 y las respiraciones de 36. El exámen de ese día arrojó: lengua pastosa y seca. El enfermo recibió una Limonada Cítrica Magnesiada. Se produjó alguna evacuación intestinal. Se apreció una ligera mejoría en el estado general, luego el paciente continuó empeorando. Llegaron personalidades médicas a examinarlo y dieron algunas indicaciones para ver si podían salvarlo.”
“Se comunicó a la familia el agravamiento de Chávez. Su hermano Juan y una tía partieron de París hacia Domodossola. Recién lo hicieron ya que las informaciones iniciales que habían recibído no anotaban gravedad por el accidente sufrido”.
“En la tarde llegó el profesor senador Bazzolo, quien, asistido por el doctor Veggia, el doctor Borgnis y el doctor Antonini, llevaron a cabo un exámen semiológico muy minucioso. Anotan en la Historia Clínica: que los tonos cardíacos estaban un poco confusos, pero que no existía ninguna lesión visceral detectable. Aconsejaron inyecciones de Digalen, para ser administradas en el Aceite Alcanforado. El diagnóstico del Dr.Bazzolo fue: Shock traumático. Pronóstico: Grave.”
“Al terminar el día, la temperatura era de 39 grados C, pulsaciones 138 y respiraciones 36 por minutos. La noche fue agitadísima y a pesar del aparato ortopédico, levantaba la pierna izquierda en contracciones bruscas. Se quejaba por primera vez de opresión precordial. Entró en sopor a ratos y luego se mostró sobresaltado. Tuvo vómitos mucosos y amenaza de delirio.”

Martes 27 de septiembre de 1910 - La história clínica para este día registró lo siguiente:

“A las 06:30 horas, la temperatura fue de 37.5 grados C, el pulso de 138 y las respiraciones de 60 por minuto. Como tratamiento recibió un enema de bromuro y una hipodermoclisis de 350 cc. de suero fisiológico y se le administraron inyecciones de Cafeína y Digalen.”

“El doctor Dell’Oro llegó para administrarle inhalaciones de oxígeno, practicadas por espacio de dos horas. Casi al medio día, la temperatura fue de 38.2 grados C, el pulso 140 y las respiraciones se mantuvieron en 60 por minuto. La orina fue muy escasa: densidad 1,039, reacción ácida, color amarillo oscuro, olor acre, transparencia turbia, uratos abundantes y trazas evidentes de albúmina y glucosa. Se notó que la cianosis se acentuó, sobre todo en las extremidades y en los labios. Se presentaron signos de asfixia y se estableció la respiración Cheynes-Stokes.”
En esa mañana los médicos que lo atendían ya lo habían declarado desahuciado. En el cuarto del Hospital se encontraban junto a Jorge Chávez su hermano Juan, su tía, los médicos y sus amigos: Arthur Duray, Joseph Christiaens y Luigi Barzini.

Un sacerdote se acercó a Chávez, conversó con él y luego le administró los santos óleos, que el joven aviador los recibió con mucha fe y experimentando tranquilidad espiritual.
Durante su última hora de vida, comienza el delirio, que en éste caso es una conversación con la inmortalidad y un legado a su Patria, el Perú:

“La altitud…arriba, mas arriba… el motor… debo bajar…quiero levantarme”. Finalmente Jorge Chávez dice: “No…No…Yo no muero”, tratando de aferrarse a la vida, pero después de unos instantes, agita la respiración y su corazón deja de latir, ingresando así al sueño eterno, emprendiendo su último vuelo hacia el encuentro de la luz eterna y verdadera.
Chávez, el valeroso vencedor de los Alpes, ha muerto físicamente, pero espiritualmente seguirá permaneciendo con todos nosotros, habiendonos legado como herencia su gloria y el lema de su inspiración: “Arriba, siempre arriba”, las mismas palabras que luego fueron incluídas en el Himno de la Aviación del Perú.

“En la historia clínica se anota que a las 14:55 horas del día 27 de septiembre de 1910, Jorge Antonio Chávez Dartnell es declarado muerto por paro cardíaco”, sin embargo, en el Certificado de Defunción queda registrada las tres de la tarde cómo la hora de fallecimiento.

Ahora bién, el periodista y amigo de Chávez, Luigi Barzini se planteó las siguientes interrogantes : “¿Pero de qué muere Chávez? No de sus heridas: No tiene fiebre, no tiene congestión, no tiene infecciones, habla mientras se apaga. ¿Donde está el mal que lo mata?.”.

La respuesta a estas interrogantes podemos encontrarlas en el libro “Jorge Chávez – Un Héroe del Siglo XX – El porqué de la caída y el porqué de su muerte”, escrito por el Dr.Guillermo Garrido-Lecca Frías y el Aviador y Artista Gastón Garreaud Dapello, en donde se dice que después de un análisis muy profesional de todos los hechos mencionados en la Historia Clínica del paciente, las heridas que sufrió, el tratamiento recibido, acorde con los adelantos de esa época, el desconocimiento, hasta ese entonces, de las transfusiones sanguíneas, la negación del suministro de líquidos, entre otros, arriban a la conclusión siguiente: “Jorge Chávez al llegar a la fase de shock hipovolémico irreversible, hace que el oxígeno que necesitaba el corazón le sea negado por falta de sangre circulante y éste por tanto dejó de latir”.
Hoy en día, con los adelantos existentes en la actividad médica, un paciente en las condiciones en las que se encontraba Jorge Chávez después de sufrir el lamentable accidente, hubiese podido ser tratado y recuperado de sus heridas.

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