Composición "El Heroísmo de Chávez" de José de la Riva Aguero


"En el mundo contemporáneo, y particularmente en las naciones más civilizadas de él, los adelantos materiales, la seguridad y comodidad de la existencia cotidiana, la mina de las antiguas disciplinas éticas, la vulgarización de los encantos literarios y artísticos, la riqueza y el bienestar crecientes, han determinado, como sucede en toda época de enervamiento, un concepto epicúreo de la vida que se manifiesta en la incomprensión cada día mayor del entusiasmo y del sacrificio, en una triste sonrisa, mueca de incapacidad senil, ante todo lo austero, fuerte y enérgico. El refinamiento de las letras y de la instrucción fomentan con frecuencia sentimientos de esta clase, que muchos imaginan elegancias, y que no son sino expresión de molicie y de triste reblandecimiento del ánimo. El empequeñecimiento de la política, la renuencia a los altos ideales, la aceptación menguada de la inferioridad y de la decadencia, los contrarios vicios de la industrialización literaria y de la concepción "mandarinesca" del arte, son consecuencias lógicas de aquel estado de espíritu. Y lo son igualmente sinnúmero de flaquezas, que se disfrazan con el nombre de virtudes: la despreocupación religiosa, la tolerancia mentida o inerte, el horror ante la violencia, el miedo de la sangre, el amor de la quietud y la dulzura, el culto de la paz, el empleo constante de transacciones y acomodos. Es de mal tono la sombría exaltación de nuestros abuelos románticos. La humanidad, hastiada de luchas, no ansía sino el reposo, y como en pálida convalescencia se distrae y se consuela con ingeniosas frivolidades y con sueños de concordia."

"Si tal situación, interrumpida apenas por explosiones anárquicas y brutales reivindicaciones proletarias - fatal contraposición y necesario paralelismo entre la degeneración y la vuelta a la barbarie, la delincuencia y el regreso atávico a los bajos furores instintivos, que se ha visto en todos los pueblos moribundos, en el Oriente clásico, en la India y en la China, en la Roma imperial y en Bizancio, si tal situación fuera efecto ineludible de la cultura, habría razón para renegar de ésta y repetir la paradoja de Rousseau, que no sería sino verdad fundada y altísima. Pero en nuestra civilización universal, que no muere ni se agota, por la extensión de su masa y sus recursos, los síntomas dichos son menos desconsoladores que lo fueron en las civilizaciones antiguas, reducidas al ámbito de una sola nación y amenazadas por lo mismo de estancamiento casi absoluto. El mundo moderno padece una crisis análoga a las muchas por las que han atravesado y que ha vencido; está en un momento de cansancio, después de los esfuerzos del último siglo, mas es de creer que cuente con las reservas orgánicas para superar el mal que lo acosa. Así parecen indicarlo la fecundidad de la invención científica, que no cesa de maravillarnos; y más todavía los gestos viríles, las palabras de fortaleza y aliento, las esperanzas magnánimas, los hechos de arrojo y audacia, las hazañas soberbias, que de vez en cuando aparecen y resaltan sobre el fondo tedioso, gris y opaco de la vida contemporánea, y resuenan sobre el sopor escéptico, como una clarinada sobre una muchedumbre adormecida."

"Mediante el valor y el desprecio del peligro ha podido el hombre alzarse desde la animalidad y el salvajismo hasta la elevada condición actual. Todo descubrimiento supone intrepidez moral y física; toda gran mejora requiere osadía para acometerse y realizarla, y necesita a menudo pagarse con sangre. Tal es la dura y noble ley de nuestra especie. El progreso tiene como auxiliares indispensables el dolor y el sacrificio. El verdadero y profundo progreso es de orden moral y la moralidad entraña energía. Degradados los sentimientos, debilitados hasta extenuarse los gigantescos propulsores de la dignidad humana que son la abnegación y el heroísmo ¿Qué imponían los modernos adelantos mecánicos sino medio de corrupción y ruína? ¿Qué serían los refinamientos científicos y artísticos sino magníficas vestiduras que agobiarían un cuerpo caduco y gangrenado?".

"Por eso, en la estupenda proeza de Jorge Chávez, ejecutada a costa de su existencia, nos admira mucho más que el triunfo científico y el dominamiento de las fuerzas naturales, el sublime arresto que representa. En tiempos y pueblos que tales hombres producen no está quebrantado, aunque lo parezca, el resorte de la acción heroica."

"Joven acomodado, residente en París, en el centro de los más exquisitos placeres, lejos de su raza y de la tierra de sus mayores, todo lo convidaba al goce fácil, a la disipación mundana y frívola. Sobre cuántos la vida europea y en especial la cultura parisién, por su inmediato contacto o por la inmaterial influencia de sus libros ha obrado como un estupefaciente, como una bebida hechizada que paraliza la voluntad y agota o dispersa el hondo torrente del sentir; pero a él, los estímulos de la generosa inquietud de la mocedad y el fermento de un glorioso atavismo lo llevaron desde temprano a buscar placer en la sensación del peligro y empuje en el anhelo de la fama. Primero en vertiginosas carreras de automovilista, después en sorprendentes vuelos de aeronauta satisfizo sus ansias de punzante emoción. Puso en todos sus deportes y en su arrojadísima empresa de atravesar por los aires los Alpes valor de sobra, lujo de bizarría, heroísmo temerario y redundante. ¡Desdichados los países que no ofrezcan estos ejemplos de audacia espontánea y excesiva, porque no la hallarán cuando sea necesaria y obligatoria!".

"Ciertamente que para encontrar en la historia de los descubrimientos humanos hazaña comparable en importancia y trascendencia a la de Chávez, precisa remontarse a las fabulosas épocas en que se inició la gran navegación marítima. Y ni aún allí tiene parangón debido. Porque más intensa plenitud de triunfo, mayor éxtasis de radiosa victoria y mayor delicia de dominación que la que sintió el primer navegante fenicio que aventurándose en alta mar, en medio del agitado Mediterráneo, perdidas de vista las patrias montañosas, en pobre madero hecho antes sólo a seguir el curso de los ríos en Siria o los amigos litorales de Palestina, Chipre y Egipto, se lanzó con frenesí mixto de temor y júbilo, a subyugar la infinita llanura movible y bramadora de las aguas, que su imaginación poblaba de monstruos pavorosos, bajo la única guía de las propias estrellas; mayor exaltación y deliquio divino que el de ese desconocido primer navegante, hubo de experimentar, en un indecible ensanchamiento del corazón y el ánimo, quien desde el solemne silencio de la inmensidad azul, vio muy bajo, rendido y avasallado por la pujanza de su esfuerzo el orbe que habitamos; quien en la augusta levedad de su vuelo, igualado al de las águilas, que tal vez, como merecida comitiva, acompañaron asombradas y temerosas a tan insólito huésped; quien dominó desde inconmensurable altura a estrechar la senda que en sus más grandes empeños trazaron Aníbal y Bonaparte. Y para que nada le faltara, obtuvo la consagración suprema, que lo libró de la vulgaridad de los días que siguen al triunfo más alto; el severo cariño de la suerte le concedió morir en plena juventud y en plena gloria y como efecto inmediato de su proeza magna, lustrando su fama con la efusión de su sangre."

"Meditemos en el excelso significado de tal hecho y en el contenido moral de la acción que lo produjo. Mientras los demás rivales de vuelos aéreos titubeaban y retrocedían ante la apuesta titánica, Chávez se arrojó a ejecutarla: osó lo que a los demás amedrentaba; he aquí por qué será inmortal."

"Por esencia y definición, el heroísmo es y tiene que ser excepcional en la sociedad; de ahí su inestimable precio. A muy pocos es dable morir como Chávez murió, en apoteosis espléndida, en un colosal concierto de aclamaciones y alabanzas. Las grandes empresas son patrimonio de reducido grupo de privilegiados. Pero de tamaña acción heroica, como la que ahora rememoramos, se desprende siempre y para todos una eficaz virtud, que vivifica y alienta hasta para las humildes y cotidianas tareas, que da bríos para el trabajo de la vida diaria, necesitada también de energía, aunque no explosiva sino latente y difusa. Y más que todo y sobre todo, nos proporciona el beneficio de recordarnos que, muy por encima del placer, existe aún el sacrificio; que la abnegación y el heroísmo todavía no se han extinguido, que subsisten en el mundo ideales - Religión, Patria, Deber, Justicia, Honor y Ciencia - por lo que es hermoso y laudable inmolarse."